Los MOOCs y su papel en la educación universitaria

La EUA publicó el pasado mes de enero de 2014 un interesante documento sobre los MOOCs (Massive Open On line Courses / Cursos On Line Masivos en Abierto), su futuro y su impacto en la Unión Europea, sus universidades y la educación superior. Este documento es una actualización de otro anterior (enero de 2013). Los MOOCs han despertado gran interés durante estos últimos años  dentro del mundo docente y en los medios y la EUA no ha sido ajena a este fenómeno.

Los MOOCs se definen como cursos on line de acceso abierto a través de Internet y dirigidos a un número ilimitado de participantes. Además de incorporar materiales tradicionales como video, lecturas y conjuntos de ejercicios, proporcionan otros como foros interactivos que facilitan la generación de comunidades para estudiantes, profesores y docentes de apoyo (Wikipedia, versión en inglés).

El documento plantea un interesante debate sobre cuál debe ser el papel de los MOOCs en la docencia y su relación con la docencia presencial y la docencia on line. ¿Supondrán una revolución en la docencia o serán una tecnología complementaria? También destaca la necesidad de reflexionar sobre  el modelo de financiación de los MOOCs, sus beneficios y el papel que tiene y deberán tener Europa y las instituciones universitarias así como su impacto en estas instituciones.

 

Características básicas:

Los MOOCs, tal y como indica la EUA, se caracterizan por ser cursos on line; sin requisitos de acceso formales; de difusión masiva, sin límite de participantes; no permiten obtener créditos; normalmente sin coste para los inscritos (o con un coste reducido), aunque la superación de los cursos puede suponer un coste si se desea obtener un certificado. No todos los MOOCs son iguales, distinguiéndose, al menos, dos tipos: cMOOCs y xMOOCs.

Los MOOCs: iniciativas internacionales:

El documento recoge de forma breve algunas iniciativas como Coursera,  edX, NovoEd, Udacity, Udemy y otras plataformas como Apple University y Sakai, resaltando que las principales iniciativas siguen siendo de Estados Unidos.

La respuesta Europea:

Tal y como indica la EUA, entre 2013 y 2014 los MOOCs ha ganado mucha visibilidad y han despertado un gran interés en Europa, aunque hasta el momento no habían tenido tanto impacto como en Estados Unidos. Las universidades europeas se han incorporado al mundo de los MOOCs participando en iniciativas de Estados Unidos como Coursera o edX, a través de iniciativas propias o mediante iniciativas privadas apoyadas por los gobiernos nacionales, compañías de telecomunicaciones y fundaciones. El documento destaca varias iniciativas europeas: España (MiriadaX enero de 2013), Portugal (Universidade Aberta y OpenupEd), Reino Unido (FutureLearn, aunque con participación de otras universidades europeas y australianas). Francia (France Université Numérique, FUN), Alemania (openHPI, opencourseworld, iversity), entre otras. En todo caso, el impacto de los MOOCS en las instituciones de educación universitaria está siendo diferente en función de la institución y de su marco legal y socio-económico. En Estados Unidos la presión para sumarse a los MOOCs es mayor que en Europa y se ve como un nuevo modelo educativo y empresarial, mientras que en Europa la preocupación parece ser mayor por ir por detrás en la competición internacional y ven los MOOCs como una forma de mejorar su visibilidad internacional.

El documento plantea si los MOOCs deben desarrollarse con una dimensión europea y cómo. Hasta el momento se están desarrollando plataformas específicas de los distintos países y principalmente en sus idiomas propios (español, inglés, alemán). Las universidades on line tienen también sus propios portales MOOCs. La Comisión Europea también ha mostrado su interés en apoyar el desarrollo de los MOOCs, y según el documento será interesante seguir el desarrollo en los próximos meses  de esta dimensión europea y las diferentes iniciativas de la comisión sobre la evolución de los MOOCs.

El desarrollo de los MOOCs ha estado ligado en algunos casos a la competencia internacional, como por ejemplo en los Países Bajos o en el Reino Unido, en el que los líderes institucionales han prestado mucha atención al desarrollo de los MOOCs. Asimismo se espera que los MOOCs puedan contribuir a mejorar la calidad de la docencia, la eficiencia en los costes en la educación superior; además pueden ser un medio para  facilitar el acceso a la formación y contribuir a la innovación en el aprendizaje.

El documento destaca el caso de España, que tiene el mayor número de MOOCs producidos por las universidades tanto on line como presenciales. Así indica el documento que en diversas ocasiones, los líderes de sus universidades han mostrado su convencimiento de que los MOOCs pueden ayudar a cambiar radicalmente el aprendizaje y las metodologías docentes y de ese modo traer el cambio que Bolonia y las reformas nacionales no han podido conseguir.

También se piensa que los MOOCs podrían ayudar a conseguir una mayor relación entre la educación superior y el mercado laboral, contribuyendo a generar oportunidades de formación profesional a personas fuera de las universidades. Esto sería especialmente importante en países en crisis, como España. En Alemania, los primeros MOOCs se habían desarrollado para la formación profesional, aunque no eran gratuitos y las universidades tenían un papel marginal.

Existen voces escépticas sobre los MOOCs y sobre la idea de que podrían jugar un papel importante como transformador, innovador y que podrían cambiar las reglas del juego más allá de otras aproximaciones vinculadas a la formación online  y el uso de medios digitales. Así países como Alemania, en los cuales algunas instituciones han desarrollado sistemas de formación mixta (“blended”)  más que centrarse en los MOOCs, el debate parece centrarse en cómo las metodologías on line pueden mejorar la educación superior. Algo similar ocurre en países del norte de Europa, donde muchas universidades han desarrollado ofertas formativas on line y que utilizan las nuevas tecnologías, existiendo un interés limitado por los MOOCs. Sin embargo, muchas universidades europeas están interesadas en las grandes plataformas internacionales.

Iniciativas en otras partes del mundo:

El documento recoge también iniciativas fuera de Estados Unidos y Europa: así en Asia, además de unirse a otras iniciativas de carácter global, se han establecido iniciativas regionales como Schoo (Japón), Open University (China), además de iniciativas en India, Taiwán, Brasil, África, etc. Muchas de las plataformas de los países emergentes proporcionan acceso a cursos ubicados en Estados Unidos o Europa.

Aspectos importantes en el desarrollo de los MOOCs: elementos financieros (costes de producción y beneficios); impacto en la docencia y el aprendizaje y en la educación superior:

De acuerdo con el documento, las compañías que proporcionan MOOCs tienen que elegir entre cobrar a los alumnos o generar ingresos procedentes de otras fuentes. Su capacidad para conseguir capital-riesgo sugiere que existe un potencial económico, aunque solamente el tiempo dirá si será un  modelo de éxito o está condenado al fracaso. Su éxito, siempre según el documento, dependerá más de las estrategias empresariales que de las necesidades educativas y la calidad.

Los principales costes de los MOOCs radican en su producción, distribución y mantenimiento y éstos están asociados a la institución de educación superior y al profesorado necesario (o a un proveedor de servicios si la institución lo tiene externalizado). Por lo tanto las instituciones deben valorar cuántos MOOCs pueden mantener activos en un momento determinado. Según el documento, el coste total está estimado en €200,000-€250,000 por MOOC, aunque depende de su complejidad y de los recursos asociados.

Otros aspectos importantes a tener en cuenta son si las universidades europeas tienen autonomía en general y financiera en particular, suficiente para producir MOOCs;  si la producción debe ser propia o externalizarse;  si las universidades realmente deben invertir en MOOCs; o si los MOOCs aportarán a las universidades beneficios económicos más allá de la visibilidad internacional y la reputación.

Los MOOCs deben generar ingresos suficientes a las compañías que poseen las plataformas y a las universidades. Existen diferentes opciones como cobrar por la inscripción (Udemy) o cobrar por la emisión de certificados de superación del MOOC (Coursera), aunque no otorga créditos, aunque parece ser que algunas instituciones están valorando la implantación de titulaciones basadas en MOOCs o incluso alternativas como pago por visión o acceso. Dado que normalmente los costes de inscripción son bajos, tanto el número de inscritos como de abandonos es elevado. La Universidad Nacional de Educación a Distancia en España  ofrece el sistema “UNED Abierta” (Open UNED) con la posibilidad de obtener certificados por un pequeño importe al superar un MOOC  o recibir créditos ECTS, aunque se debe superar un examen, cuyo coste es mayor. Precisamente un debate importante sobre los MOOCs, es si deben conceder créditos. De acuerdo con el documento no se puede pretender que los MOOCs cambien el modelo de educación universitaria si no otorgan créditos.

No hay que olvidar que, tal y como recogía The Economist hace unas semanas, Incorporar nuevos alumnos a las universidades presenciales resulta caro, se necesita  más espacio (construir edificios) y más profesores, de este modo el coste marginal o incremento que sufre el coste cuando se incrementa el número de alumnos es alto en la educación presencial. También es difícil incrementar la productividad de la formación presencial. Cada profesor puede atender varios cientos de alumnos por cuatrimestre (en función del número de aulas y del número de alumnos que pueda examinar), de modo que si se incorporan más alumnos se necesitan más profesores.

Los MOOCs funcionan de forma radicalmente distinta. Así, la incorporación de más alumnos prácticamente no tiene coste, aunque los costes fijos de un curso on line son altos, tal y como hemos comentado. De este modo, una vez creado el curso, el objetivo es incorporar el mayor número posible de alumnos, dado que una vez cubierto este coste, cada nuevo alumno supone un beneficio.

En todo caso, el modelo de negocio de los MOOCs parece todavía abierto, así como su impacto futuro, dado que es razonable pensar que los MOOCs deberían generar ingresos suficientes para generar beneficios y hacerlos sostenibles.  En todo caso, las universidades deben tener una estrategia y valorar la inversión que deben realizar en la producción de MOOCs o en la participación de plataformas internacionales.

No está claro cuál será el impacto de los MOOCs en la docencia y el aprendizaje, pero según el documento no sustituirán a la educación superior como la conocemos, aunque la complementarán (formación mixta, formación durante toda la vida, facilitar la formación profesional, etc.) Y se abre el debate sobre cómo de masivos deben ser (o no ser) los cursos para que sean eficaces y, nuevamente, cuál debe ser su coste para los alumnos y las opciones de certificación.

Los MOOCs son relativamente recientes y se puede considerar que todavía están en fase de desarrollo, con algunas cuestiones abiertas:

  • Son los MOOCs un sistema de aprendizaje o solamente una fuente más de información.
  • ¿pueden los MOOCs sustituir o complementar la formación universitaria? ¿son una forma de extender la formación y en qué condiciones?
  • ¿deberían otorgar créditos académicos?
  • ¿cómo cambiarán el papel de las instituciones universitarias?

Otro debate interesante es cuál es el mejor sistema de aprendizaje: MOOCs, docencia presencial en aulas o docencia on line ¿Son sistemas complementarios o son alternativas diferentes y que compiten entre sí? Los críticos con la docencia on line consideran que los MOOCs son una visión extrema de esta docencia y que no pueden reemplazar la docencia presencial, su interactividad y la realización de prácticas. Los que valoran positivamente la formación on line consideran que los MOOCs son un recurso más que no ofrece tanto valor como la docencia on line, que proporciona formación real, con servicios de apoyo a los alumnos, créditos, tutorías, etc. Este debate sobre los MOOCs se une al más antiguo sobre el valor de la docencia presencial y la propia docencia on line.

¿Son los MOOCs una tecnología docente innovadora? Algunas de las características de los MOOCs ya existían previamente: acceso a muchas personas (TV, video en internet, Youtube, etc.); acceso a grupos de discusión, cuestionarios on line, portales sociales, etc.  El valor de los MOOCs que anuncian sus defensores es que puede ofrecer formación de calidad a un número ilimitado de estudiantes a bajo coste.

Los MOOCs también se pueden considerar como un formato de formación “blended” o mixta. Se ha comprobado que los estudiantes aprenden más a través de un aprendizaje activo (con asignación de tareas previas) que escuchando una clase de forma pasiva. Por ello, parece ideal la estructura de los MOOCs basada en clases breves alternándose con tareas y apoyándose en el concepto de “flipping teaching” o  “flipping classroom” que no es propio ni exclusivo de los MOOCs.

Entre el profesorado se han dado diferentes visiones, desde los que han abrazado los MOOCs con entusiasmo, hasta posturas más reticentes: resistencia en algunas universidades de Estados Unidos, incluso protestas contra lo que consideraban un intento de sustituir profesores, desmantelar departamentos y proporcionar una formación peor a estudiantes en universidades públicas; algunas universidades se han opuesto incluso a unirse a plataformas como edX.  Sin embargo en otros casos, como en Europa, las universidades están sufriendo presiones por parte de sus órganos de gobierno para implicarse en los MOOCs, quizás para favorecer esa visibilidad internacional que hemos comentado con anterioridad.

Otro debate interesante tiene que ver con la O de Openness (abierto), es decir ¿quién es el propietario de los MOOCs, quién tiene derecho a reproducirlos, copiarlos distribuirlos o modificarlos? Cada plataforma tiene su estrategia: edX es “open source”, aunque las universidades integrantes pueden tener su política propia; Las universidades que se unen a Coursera, le otorgan una “licencia no exclusiva de carácter mundial para reproducir, distribuir, emitir, mejorar, modificar, adaptar y traducir el contenido proporcionado por la universidad”.

Por último el documento plantea algunos aspectos que se deben tener presentes en la educación universitaria europea:

  • Evolución de los MOOCs tras el rápido desarrollo del último año.
  • Evolución de la educación superior: no está claro si el papel de los MOOCs será el de facilitar el acceso masivo y a bajo coste a la formación, un modelo complementario de la formación presencial y on line y que ayudará a mejorarlos o transformarlos, o un nuevo modelo docente que competirá o incluso desplazará los modelos docentes tradicionales, pudiendo convertirse en la pieza básica para una transformación importante en la educación superior en todo el mundo.
  • Una pieza en el puzle de la educación y el impacto de la tecnología. Las universidades europeas están utilizando las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías y los dispositivos móviles para desarrollar la formación on line. Aunque se pueden utilizar o no MOOCs, estos están contribuyendo al debate de cómo mejorar la formación on line. Pero ni la formación on line ni los MOOCs per se suponen una mejora de la calidad de la educación superior ni de los principios pedagógicos utilizados. Se necesita un compromiso de las universidades para asegurar que los MOOCs alcancen su potencial para promover la innovación en el aprendizaje y la docencia.
  • Beneficios potenciales: mejorar la presencia internacional de las universidades, convertirse en un medio para diseminar el conocimiento y promover la colaboración global, contribuir a la colaboración en investigación entre universidades y al establecimiento de colaboraciones con empresas fuera del ámbito de la educación superior, contribuir al desarrollo del Área Europea de Educación Superior e Investigación, ofrecer nuevas oportunidades de formación para cualquier persona y, de forma particular, para profesionales.
  • La responsabilidad de la Universidad: las universidades están demostrando que son capaces de afrontar nuevos retos en un entorno global cambiante y que son capaces de producir MOOCs. Sin embargo cada universidad debe decidir cuál es su estrategia ante los MOOCs y el e-learning y cuál es su papel en su modelo docente y en su modelo de universidad.
  • Otras estrategias generales: financiación de los MOOCs: ¿cuál debe ser el modelo empresarial y la fuente de financiación para su producción? Y, por otra parte ¿cuál debe ser la posición y la estrategia de Europa ante los MOOCs?  

Como conclusión y opinión personal:

Pienso que los MOOCs pueden aportar un valor añadido importante a la educación en general y a la educación superior en particular, pero que se debe tener una estrategia tanto desde el punto de vista de la Universidad como desde el sistema universitario. Sin una estrategia clara de acuerdo con los puntos vistos en este documento (financiación, impacto en el proceso enseñanza-aprendizaje, relación con la docencia tradicional y la docencia on line, créditos, etc.), los MOOCs no podrán aportar el plus que de ellos se espera y se pueden convertir exclusivamente en un instrumento de venta para algunas universidades.

Incluso se podría dar la paradoja que apuntaba The Economist hace unas semanas. Los MOOCs se pueden convertir en una amenaza para algunas universidades, las top,  dado que los cursos on line masivos rompen la relación personal entre los estudiantes y la Universidad, perdiéndose la exclusividad que era uno de sus características importantes.

Tomás Gómez 2/marzo/2014

 

MÁS INFORMACIÓN Y REFERENCIAS

EUA

MOOCs (Wikipedia)

Documento EUA MOOCS enero 2014

Documento EUA MOOCs, enero 2013

The Economist: massive open online forces

Seminario “Cómo gestionar MOOCs en una universidad o un país” organizado por la red E-Madrid.

The Ultimate Student Guide to xMOOCs and cMOOCs

Coursera

edX

Udacity

Udemy

 

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